miércoles, 9 de enero de 2013

acusado EL BANCO DE ESPAÑA de mirar hacía otro lado

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Inspectores denuncian por tercera vez agujeros en el Banco de España

Sostienen que la cúpula relajó los mecanismos de supervisión a las entidades

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Miguel Ángel Fernández Ordóñez gobernó el Banco de España entre el 2006 y el 2012. benito ordóñez
En un tercer documento interno hecho público desde el 2005, el siempre discreto cuerpo de inspectores del Banco de España vuelve a denunciar lagunas y agujeros en la tarea de supervisión a las entidades financieras españolas, una situación preocupante sobre todo en esta última etapa, con Miguel Ángel Fernández Ordóñez al frente, cuando hubo que intervenir o nacionalizar casi una decena de entidades, entre bancos y cajas (sobre todo estas últimas) y afrontar una fortísima reestructuración.
El último documento, desvelado ayer por el periódico madrileño El País trata de «explicar a la nueva dirección los fallos detectados en los últimos años, con el ánimo de encontrar soluciones y con espíritu constructivo», explicaban ayer a La Voz desde la propia asociación de inspectores del Banco de España.
La elaboración de ese texto partió de la nueva dirección, con Luis María Linde y Fernando Restoy, gobernador y subgobernador, al frente, y forma parte de los acuerdos suscritos entre España y la troika (Comisión Europea, FMI y BCE) para mejorar la supervisión en las entidades financieras ante el millonario rescate que se ha tenido que pedir. Este matiz es importante, porque en críticas anteriores -en los años 2005 y 2006- fueron los propios inspectores los que dieron un paso adelante para denunciar, bien ante el gobernador (Jaime Caruana entonces), bien ante el ministro de Economía (entonces era Pedro Solbes) una falta de supervisión, sobre todo en la exposición al crédito vinculado al ladrillo. Sin que se actuara a tiempo para corregir todo aquello, como ha demostrado el paso del tiempo.
Mirar «hacia otro lado»
¿Y cuáles son los fallos ahora denunciados? El documento denuncia, por ejemplo, que «en el trabajo de la inspección aparecen con relativa frecuencia indicios de conductas que pudiera ser delictivas», pero que «la forma habitual de reacción ante los indicios de delito es mirar hacia otro lado». Una grave acusación. Recuerdan que la decisión de actuar cuando hay esas evidencias «es una decisión colegiada de la comisión ejecutiva del Banco de España; los actuales miembros son los mismos que en la época de Ordóñez, salvo el director general de supervisión, Jerónimo Martínez Tello, el subgobernador y el gobernador».
Como solución, dentro de ese ánimo constructivo, sugieren que se podría establecer «un procedimiento para la comunicación jerárquica de los indicios de delito» y «dar formación penal a los inspectores».
Citan a Ordóñez los inspectores, y no es ningún secreto que con el ya exgobernador mantuvieron una relación tirante. En diversas cartas desde el 2007 han denunciado desde la permisividad en el fichaje de inspectores por parte de la banca hasta la política de contratación de personal o el trabajo contratado a empresas externas que bien podrían hacer esos inspectores.
La influencia de la banca
Ese «mirar para otro lado» citado anteriormente se extiende a la tarea diaria: «Se ha actuado de un modo condescendiente con la mala gestión», explican en otro punto del documento. Podría explicarse ello en esto que explican en otro pasaje: las relaciones con la banca. «La influencia de la industria ha modulado la actual supervisión, de modo que con un supuesto buen clima de diálogo entre supervisor y supervisado, se ha relajado la aplicación de medidas correctivas sobre las deficiencias observadas por los inspectores».
Sin citar bancos o cajas, lamentan que se fuera benevolente con la mala gestión

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